Obsequio de la Paz de Jesús
"La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo." (S. John 14: 27)
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En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Padre Nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
No nos dejes caer en tentación,
y líbranos del mal. Amén.
Ave Maria
Dios te salve María, llena eres de gracia El Señor es contigo,
bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte,
Amén.
El Credo de Apóstoles
Creo en Dios, el Padre todopoderoso, el Creador del cielo y la tierra. Creo en Jesucristo, Su Unico Hijo, nuestro Señor. El fue concebido por el poder del Espíritu Santo y nacido de la Virgen María. El sufrió bajo Pontius Pilate, fue crucificado, fue muerto, y fue enterrado. El descendió al muerto. En el tercer día que El subió otra vez. El subió en el Cielo, y es sentado en la mano derecha del Padre. El volverá a juzgar el vivir y el muerto. Creo en el Espíritu Santo, la Iglesia católica santa, la comunión de santos, el perdón de pecados, la resurrección del cuerpo, y de la vida eterna. Amén.
La Corona
En cada década de cuentas, empiece con la Ofrenda en el 'Padre Nuestro' la cuenta:
Padre Eterno, te ofrenzo el Cuerpo y Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo ye Senñor Nuestro Jesucristo,
en propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.
Por cada déda, repite en cada uno del dieze 'Ave Maria' las cuentas:
Por Su Delorosa Pasión, ten misericordia de nostros y del mundo entero.
Después que la déda última, repite tres veces:
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, Ten misericodia de nostros y del mundo entero.
Jaculatoria Final:
Oh Sangre y Agua que brotasteis del Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, en Vos confio.
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Diaro de S. Faustina Kowalska: Divine Mercy in My Soul
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